martes, 1 de enero de 2013

Una carta a los Reyes Magos de Oriente


Una bella carta a los Reyes Magos de Oriente, solicitando su real sapiencia para dar respuestas a tantos incumplimientos, tantas injusticias, un relato veridico, extraido de lo mas profundo del corazon, que rebosa sentimientos. En ella Victoria Geijo, maestra, comprometida con los mas desfavorecidos, enarbola la pluma representando en un momento a todos aquellos que han sido dejados de lado. Disfrutar de ello.





MI CARTA A LOS REYES MAGOS

de Victoria Geijo, el jueves, 27 de diciembre de 2012 a la(s) 21:36 
 
Cualquiera que me conozca bien sabe que todos los años por estas fechas escribo mi carta al Rey Baltasar, “nuestro” rey. Yo he sido pobre, (más que ahora que, al fin y al cabo, soy clase media venida a menos) y siempre sentí por él la solidaridad de clase. Si alguien podía conseguir alguno de mis sueños era el rey negro…

Sin embargo, este año estoy convencida de que en cualquier control policial le habrán pedido los papeles con no demasiados miramientos y, como no los tenía, lo habrán expulsado de España. Me juego algo bueno que los guardiaciviles, policías o mossos que le habrán abordado son emigrantes o hijos de emigrantes (la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida)  Mi duda es si a Melchor y a Gaspar acabarán acusándoles de ayuda a un ilegal por dejarle el traje  y el camello (quién se puede creer que un negro tenga un camello en propiedad). Espero que Gallardón no modifique el código penal antes del día 6 de enero porque si no a ese par les pueden caer hasta dos años de cárcel. Toda la vida ayudando al pobre de Baltasar y ahora resulta que es delito. Me veo haciendo una campaña a su favor en Change.org

Alguien puede pensar que sabiendo cómo está el patio me debería haber dirigido al gordito vestido de rojo (que en origen era verde pero la Coca Cola le hizo un traje nuevo) para asegurarme algo pero, lo siento, esto del colonialismo cultural navideño me pone enferma. Total, con la que está cayendo, está claro que por casa no iban a pasar ni unos ni el otro. Los personajes mágicos parecen haber abandonado el imaginario colectivo que nos permite soñar, que nos permite saber que I TANT QUE PODEM!!! y el ambiente de pesimismo es como un  virus que nos atenaza.

Así que, no sé, creo que esta carta va a ir sin destinatario…  o a quien corresponda.

Mi primer deseo es un frasco con la esencia de una canción, para llevarlo siempre encima y olerlo cuando necesito refugiarme en la música y estoy lejos  de mi hogar. No tengo constancia de que se venda en ninguna parte pero estoy segura que si a alguien se le ocurriera comercializarla encontraría un buen mercado. Porque  como dijo Tchaikovski “Si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco”

Mi segundo deseo, que podamos volver a escuchar el susurro de la naturaleza. No sé cuándo lo perdimos, ni si fue el precio de la inteligencia o de la arrogancia. Ignoro los ruidos que hay que ensordecer para que su voz prevalezca. Quizás deberíamos empezar por ahí…

El tercero y último es una caja. No una caja cualquiera, una en la que pueda guardar instantes y revivirlos cuando desee. Una cajita que pueda llevar siempre conmigo y recoja un beso de mis hijos, de Jesús, una sonrisa, una charla con los amigos del alma, una mirada, unos primeros pasos, una emoción. Una cajita llena de los momentos felices de mi vida, que son muchísimos, para no dejar que esa atmósfera gris que nos hace agachar la cabeza me invada.

Podía haber redactado una carta con efecto retroactivo; o que diera marcha atrás en el tiempo y hacer que tantos deseos anteriores incumplidos se hicieran realidad. Podría haber pedido que se acabe la crisis, que se nos devuelvan los derechos que nos han robado, que la justicia social y la equidad fueran la moneda de cambio de nuestra sociedad. Pero eso no hay personaje mágico que lo solucione si los seres humanos nos resignamos a esta situación y la aceptamos. Me gustaría que la sociedad se levantase y dijera ¡Hasta aquí hemos llegado! y las cosas empiecen a cambiar, que no seamos marionetas de nadie y seamos dueños de nuestro destino, equivocándonos, cayéndonos y volviéndonos a levantar. Pero eso no se lo pido a nadie más que a cada uno de nosostros y nosotras porque en nuestro interior está la fuerza y nada más.

Pensándolo bien, si algo más puedo pedir es resilencia para que la ciudadanía de este país salgamos fortalecidos de la crisis (estafa). Aunque esto también va a depender de nosotros mismos.

Si quien lea esta carta ve que este año no los puedo conseguir, esperaré al siguiente... o siempre. Yo no me rindo.

Victoria

PS: Me duele pensar cuántos niños dejarán de creer estas Navidades en los Reyes Magos, cuando todos sabemos quiénes son los culpables.